sábado, 5 de septiembre de 2009

El manifiesto Moka-Limón

En este mundo hay ya demasiados cerebros dormidos. El mío no va a ser uno más.
Forzadas a la vigilia por la cafeína, hiperestimuladas por el bombazo de glucosa y zarandeadas en el oleaje de ansiedad y satisfacción que provoca la ingesta masiva de helado, mis neuronas están aquí para trabajar arrebatadas hasta que exhaustas se desconecten.
Registrarán los impulsos táctiles, acústicos y ópticos que les lleguen y con la mínima elaboración los dirigirán a mis manos para verterlos en este lienzo electrónico. Rápido, directo, antes de que la razón se imponga.
En la reflexión se pierde la esencia.
Ese soy yo. Neuronas alineadas sobre un cable de alta tensión. Una cuerda de piano a punto de saltar. Un agudo sostenido hasta la extenuación. Tenso como la pasión de un amante, directo como los rayos del sol.
Soy Moka.
Aquí comienza el extremo de mi línea. El otro corre ya hacia el infinito.

Se derramó .... Moka.



Desde el otro extremo de tu línea tironeo de tus agudos hasta que se tornan graves y esdrújulos. Plácidas y extenuantes visiones llegan hasta mis caóticas orillas. Y si me aferro con fuerza, con tres gritos y un suspiro tal vez las traduzca en palabras puntiagudas. O en tortas de chocolate.
Y entonces, sólo existirán los sabores, los que definen los cuerpos.
Sólo habrá trazos completos, nunca esbozos abiertos.
Si te agitas por mi causa me uniré a la tuya. Rodaremos juntos.
Soy Limón.
Soy esa ardorosa pizca. En tu boca soy recuerdo de la aspereza del mundo.

Se exprimió... Limón

1 comentario:

Si has llegado hasta aquí, no te muerdas la lengua ahora... ¡Comernta!